martes, 26 de enero de 2016

El Niño de Papá.

Un día soñé con un niño, que corría por mi casa y yo detrás corría para que no se cayera, para que no llorara, para que sintiera que atrás tenía quien nunca lo dejaría caer.

Un día soñé con un niño, que lloraba para que lo tuviera y en mis brazos calmara su pena, su dolor...Esa misma noche soñé que crecía y que pronto tocaba mi puerta para decirme "papá la cagué" y nuevamente mis brazos contenían su pena.

Un día soñé con un niño, que cantaba bajo un árbol y construía castillos gigantes que cuidaban su melodía, mientras yo miraba por la ventana que sus ojos construían sus muros y mis ganas de hacerle un país en donde pudiese sentir su fortaleza.

Un día desperté de mi sueño y entendí que ese niño mis brazos no ha tocado, que su dolor no he sanado y que su fortaleza no he construido.

Un día ese niño dejará de estar en mis sueños.

sábado, 23 de enero de 2016

Los días sin colores.

Cuando ves el arcoiris, te das cuenta de lo maravilloso que son los colores, y quisieras que tu mundo tuviese esos colores la mayor parte del día, la mayor parte de tu vida.


Un día, de manera misteriosa, o quizá una "crónica de una muerte anunciada" esos colores desaparecieron de sus ojos, es difícil que pueda distinguir de manera correcta los colores, sus ojos se mancharon con negro y cada color que aparece, está sucio, con falta de luz y de ganas.


Son oscuros los días, se ilumina cuando le toca la mano, esas manos que son reacias como los colores que no aparecen. Existen días en los que por unas horas distingue el celeste por ejemplo...luego todo oscurece y se vuelve cada vez más oscuro, sobre todo si pasan los días y sus manos las comienza a olvidar y el aroma de sus pasos comienza a no sentirse.


Sabe perfectamente que un día quién le hace aprender colores, se irá, como todos, como muchos y sabe que eso ha empezado a pasar. Ella no sabe que es una artista en los días oscuros, que pinta colores que no conoce, que cuando lo roza, por un segundo el arcoiris aparece, que cuando la escucha el verde se vuelve conocible y que cuando sus manos vuelven a tocar...el celeste se hace más puro.